Pero ¿qué se sabe realmente del Sr. Mandril?

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Con el paso de los años, el Sr. Mandril no habría envejecido. Se cree que tras su expulsión de la Marina (cita requerida) poco antes de la I Guerra Mundial, pasó un tiempo en Hoboken (New Jersey, USA) donde aprendió las técnicas cerveceras de la Costa Este estadounidense. Allí habría frecuentado la compañía de una tal Natalie Della Garavante, que desarrollaba una intensa actividad socio-política a favor del Partido Demócrata. En alguna situación, ella hizo saber al Sr Mandril su anhelo por concebir un hijo suyo al que quería bautizar como Frank.

Ante la súbita desparición del Sr Mandril ella acabó finalmente casándose, repentinamente, con un inmigrante siciliano de nombre Anthony Martin Sinatra.
De todos modos, hay indicios que apuntan a que el Mandril y sus contactos en Las Vegas (Nevada, USA) ayudaron al joven Frank en ciertos momentos cruciales de su carrera artística.

Tras su desaparición de los Estados Unidos, se vuelve a tener noticia del Mandril en el Condado de Kent (England, UK). Allí entabló amistad con un joven profesor de educación física llamado Basil Joseph Jagger, al que introdujo en un nuevo deporte al que el Mandril se había aficionado en los Estados Unidos, el basketball. Con él y con una joven australiana, de nombre Eva Scutt, introdujeron este deporte en las Islas Británicas con la intención de subir la moral durante los grises días de la II Guerra Mundial.

Basil J. Jagger y Eva Scutt acabaron casándose; el Mandril pagó la universidad de su primer hijo, Michael, quien acabaría gastándose el dinero las becas en otras cosas. Nunca terminó sus estudios universitarios, y acabó siendo más conocido como Mick.

Éste, junto a Keith Richards, podrían -de algún modo- haber recibido el don de la eterna juventud del que disfruta el Sr. Mandril.

Aunque esto, una vez más, es una teoría incontrastable.