Mandril; the Return of a Legend.

La fabulosa leyenda del Mandril está constituída a partir de diferentes relatos de transmisión oral, cuyo origen se atribuye a testigos de los diferentes episodios o escenas de la vida del Mandril. Son diversos los individuos de la saga del Mandril, aunque quizá el más conocido sea el Sr. Mandril: un notable industrial de la segunda mitad del sXIX en cuya biografía apócrifa se incluyen variados capítulos o anécdotas en las que se vislumbran las luces y sombras de una inquietante y atractiva personalidad.
Conocido por su actividad de mecenazgo y numerosas obras de filantropía, este ciudadano del mundo se hizo con el control de la "Compañía Anónima de Fermentados Carbonatados" que pronto pasó a ser conocida como "Cervezas Mandril", o "Mandril Brewing Co." en el ámbito del Imperio Británico.

A partir de 1860, la actividad de la fábrica emplazada en las cercanías de Mandresa revolucionó la economía local y favoreció la aparición de un importante polo de actividad social, económica y cultural. Su legado es hoy imprescindible para entender el proceso de industrialización de la cuenca del Cardener.
En el ámbito académico obtuvo un controvertido reconocimiento con su ensayo titulado: "La aguja en el hilo; porqué el textil nunca se implantará en territorio catalán", aunque esta vertiente quedó pronto eclipsada al recibir la distinción de Commander of the British Empire, cuya condecoración hubiera recibido de manos de la reina Victoria.

De hecho, el acto de la condecoración tuvo que ser aplazado -y no se tiene conocimiento de la fecha real de celebración- debido a la no comparecencia tanto del Mandril como de varias damas del séquito real.
Poco se sabe de las causas de esta ausencia, ni de las causas del pasional enfado tanto de la propia Reina como de los respectivos maridos de las damas del séquito. El asunto fue tratado con suma discreción.
Tal discreción es una constante en todo lo referente a la supuestamente escandalosa vida del Mandril (cita requerida).
Son varios los motivos por los que solo ha llegado a nuestros días tan escasa constancia documental de la vida del Sr. Mandril; diversas fuentes discuten sobre los rumores que apuntaban a su frenética actividad amatoria, fruto de un irresistible encanto y dotes de seducción, que a la postre le granjearon poderosas envidias y enemigos.

Tales rumores dieron pábulo a la creencia de que sus cervezas llevaban una carga afrodisíaca, unos rumores que aún hoy los portavoces del Mandril se ven obligados a desmentir periódicamente.